La calle de Las Pilitas con la capa de tierra ya es transitable / LUCIO POVES

CONSECUENCIAS DE LA TORMENTA

La zona del Castillo sufrió una cascada de agua durante la tormenta del miércoles

El camino de los Cabreros, llegó a tener un tomo de barro que fue necesarea la concurrencia de las maquinarias del ayuntamiento para quitarlo. Este viernes los servicios municipales estan limpiando en distintos puntos del municipio.

Lucio Poves
LUCIO POVES

Este viernes está siendo un día de limpieza por parte de los trabajadores municipales, igual que ayer jueves, del barro que dejó la tormenta del pasado miércoles a su paso por Los Santos.

Tanda de tierra en Las Pilitas

En la zona de las Pilitas esta mañana los trabajadores del ayuntamiento han echado una capa de tierra para hacer 'circulable' la calle donde, hasta ayer, no se podía circular. También la zona de Vistahermosa ha sido limpiada con agua a presión mediante la utilización de un camión.

Los barrenderos se afanan en quitar toda la suciedad acumulada junto a los imbornales que se vieron desbordados por la cantidad de agua que descargó sobre el pueblo en pocos minutos. Fueron numerosos los vecinos que pidieron ayuda al ayuntamiento para quitar el barro de sus calles y en ello emplearan varios días.

La zona de Los Cabreros

En el Polígono Industrial, según nos informan, también algunas naves sufrieron pequeñas inundaciones, pero esta mañana no se apreciaban signos de las mismas. Hay que tener en cuenta que en la zona de la Nava, junto al Castillo, la lluvia fue más intensa que en el resto del pueblo.

El camino de Los Cabreros, donde está el restaurante Agatxao, estaba impracticable en esa zona y el Ayuntamiento trasladó una pala para quitar el barro. En el restaurante el agua llegó a entrar en todas las dependencias aunque ayer ya estaba listo para servir comidas después de una noche en que los propietarios y el personal, estuvieron quitando el agua y el barro que se metió en el interior. Cuando en la tarde del miércoles comenzó la tormenta intentaron poner sacos de tierra en la entrada del restaurante para evitar, como en otras ocasiones, la entrada del agua, pero todo discurrió muy rápido y no hubo tiempo.

«Era una catarata de agua- describe Juan Enrique, el Chef del restaurante- lo que se venía encima desde la sierra del Castillo. El agua alagó todas las estancias; pero ya estamos de nuevo abiertos, desde la misma tarde del jueves y no se nota que estuvimos llenos de agua y barro».