FELIZ ANIVERSARIO

La Venecor cumple sus 40 años siempre en manos de la familia

La familia festejando los 40 años /Venegas
La familia festejando los 40 años / Venegas

Abrió sus puertas en la avenida de la Constitución el 27 de julio de 1979 y fue el primer bar de Los Santos que uso música

Ana Magro
ANA MAGROLos Santos

La Venecor está de celebración, cumple 40 años desde que por primera vez abriera donde todos la conocemos, en la avenida de la Constitución, el 27 de julio de 1979.

Pero la historia de esta familia en Los Santos de Maimona comenzó antes. El matrimonio Antonio Venegas Villafaina y Ana Corbacho proceden del Valle de Matamoros, Antonio era temporero y llegó con su familia a Los Santos de Maimona atraídos por un hermano de Antonio, el entonces fotógrafo Manolo Venegas, que ya vivía aquí y les animó a que abrieran un bar en la Plaza de España. En 1968 la familia se traslada y abren el local que en poco tiempo se hizo muy conocido por sus mollejas, hechas por Ana, y que a día de hoy siguen siendo la especialidad de la casa. «Durante cierto tiempo –recuerda una de las hijas del matrimonio, Poli- incluso compaginaron 'El Mollejas' con el bar del Hogar del Pensionista, recién abierto en esa época».

Años atrás
Años atrás / Venegas

La familia abrió las puertas de la Venecor en 1979, y ahí se mantienen hasta el momento, siempre como un negocio familiar. De hecho, según cuentan, los propios hijos del matrimonio -Antonio, Poli, Reme y Luis- tuvieron la idea de poner música en el bar, siendo la Venecor el primero en Los Santos en hacerlo. «Íbamos a Badajoz a comprar los vinilos, y eso hizo que nuestra clientela fuera en un principio fundamentalmente gente joven, atraída por la novedad de la música del momento», continúa Poli.

En 1994 uno de los hijos, Luis, se hizo cargo del bar, «mi padre se iba a jubilar y todos mis hermanos estaban ya trabajando, yo decidí hacerme cargo del negocio, y hasta hoy», dice.

Durante todo este tiempo, el local se ha sometido a varias reformas y cambios de decoración, siempre motivadas por los propios hijos, «lo que nunca se ha movido ha sido la barra, mi padre –dice Poli-, nunca lo permitió». Una de las reformas más profundas se realizó hace justo ahora dos años. «Necesitaba ya un cambio drástico y así lo hicimos. Fue una reforma estructural importante, se saneó todo y se cambió totalmente la decoración», continúan.

Y la respuesta del público fue muy buena, incluso se amplió la clientela. «Nos sentimos muy orgullosos de que el bar se haya mantenido 40 años en manos de la familia y la gente siempre nos haya respondido, estamos por ello muy agradecidos», indican los hijos.

Ahora son la tercera generación de esta familia, los nietos de Antonio y Ana, quienes muchas veces también se implican y trabajan en este negocio, dando continuidad así a este mítico bar.

Todos juntos quisieron celebrar el pasado sábado 10 de agosto sus 40 años con una fiesta a la que estaban invitados todos los vecinos que quisieron acompañarlos, y en la que no faltaron canapés, champán y por supuesto, música.