Isabel delante de un cuadro pintado por el santeño desaparecido Cruz de Toro / Isidoro

MEDICINA

La médico santeña Isabel López Bernal elegida mejor oftalmóloga de España por el portal Doctoralia

Trabaja en la especialidad de retina en la Clínica del Doctor Sánchez Trancón en Badajoz y ha sido elegida en el puesto segundo y la primera mujer oftalmóloga de España por el portal Doctoralia. Isabel vivió su infancia y juventud en Los Santos y en esta entrevista recuerda aquellos tiempos.

Lucio Poves
LUCIO POVES

Isabel llegó a Los santos con muy pocos años de edad desde Monreal del Campo en la provincia de Teruel donde arrancan las raíces de su familia. Sus padres se instalaron con su familia numerosa en una casa de campo- un cortijo- situado a poco más de un kilómetro del pueblo. Isabel – la más pequeña- estudió hasta BUP en Los Santos y terminó en Badajoz haciendo la callera de medicina y la especialidad en Oftalmología. Desde la terminación de su especialidad trabaja en la Clínica Sánchez Trancón y vive en Badajoz con su marido que también es médico. Tiene tres hijos.

«Para mí – comienza Isabel López Bernal- ha sido una gran alegría recibir este inesperado reconocimiento. Sobre todo, porque está basado en las opiniones y reseñas que mis pacientes han dejado. Algunas tan bonitas y cariñosas que al leerlas me han llegado al corazón. Me he encontrado muy apoyada por mis compañeros oftalmólogos extremeños y de toda España. Soy una persona a la que apasiona la oftalmología y me encanta tener un trato muy cercano con mis pacientes, intentando ser lo más resolutiva posible. Además, cuento con un gran equipo de maravillosas personas que facilitan mi trabajo en la clínica».

Isabel está casada con Isidoro Narváez compañero de profesión. Él es especialista de Digestivo y trabaja en el H. Universitario en la sección de Hepatología y trasplante hepático.

«Tenemos 3 maravillosos hijos. El mayor, Antonio es Ingeniero Informático y en enero del año pasado se fue a trabajar a Madrid, desde entonces apenas lo hemos podido ver debido al covid. Mi hija Isabel, a la que le he transmitido mi segunda pasión, estudia Matemáticas en Sevilla. Y el pequeño Miguel, el deportista, gran apasionado del fútbol y de la portería, ha empezado este año Medicina en Badajoz y por supuesto que me encantaría que siguiera mis pasos».

La lectura y el senderismo son sus aficiones preferidas a las que dedica especialmente los fines de semana.

«Mi amor a la lectura se la debo a mis padres, ellos han sido grandes lectores y en mi casa siempre ha habido muchos libros. Me encanta leer, sobre todo, novela histórica y también libros de intriga. Los fines de semanas, cuando podemos, organizamos rutas con los amigos y los niños por estos maravillosos campos de Extremadura. Es impresionante pararte en mitad de una dehesa, disfrutar de las vistas, oír los pájaros y los murmullos del agua de los riachuelos, tomarte el bocadillo y charlar con los amigos. Muchas de estas rutas las planificamos en busca de dólmenes, restos visigodos, ruinas romanas, antiguos conventos y castillos abandonados. Es una manera muy saludable de recargar pilas y totalmente recomendable».

No perdemos la oportunidad en esta amigable charla de preguntar a Isabel sobre su infancia y juventud.

«Nosotros- nos dice- vivíamos en el cortijo de «la Saíta» todo el año. Allí nunca nos aburríamos, éramos seis hermanos y además acudían al campo los amigos de mis padres y los nuestros. Era una casa con mucha vida y donde las tertulias con amigos nunca faltaban. El verano, era sin duda mi época favorita, nosotros siempre teníamos una de las albercas preparada para el baño. No había día que no acudiera alguien; mis hermanos mayores tenían amigos que para mí, eran superinteresantes y divertidos, capaces de organizar cualquier actividad o fechoría. Por las mañanas, recuerdo a mi madre, con mucha paciencia, detrás de nosotros para que no fuéramos a bañarnos sin haber acabado el dictado y las cuentas reglamentarias…

Al hacernos mayores y abandonar el domicilio familiar, mis padres se fueron a vivir al pueblo, se hicieron una casa en la antigua granja de los Murillo, junto al centro de Salud, donde vive mi madre con mi hermana Pilar y mi sobrina».

Isabel recuerda- como si estuviera viviendo aquellos momentos,su época de estudiante en Los Santos. En colegios públicos

«Mi colegio siempre fue el «Juan Blanco». Empecé allí párvulos con doña Josefina hasta 8º de EGB. Podría enumerar a todas mis maestras porque de todas guardo gratos recuerdos. Doña Paula tan cariñosa, doña Florencia más seria pero buena docente, doña Amalia López que fue directora del colegio, profesora mía en 4º y mi catequista de la parroquia durante muchos años. Y en la segunda etapa Doña Reme en sociales y doña Amalia en naturales, doña Tere en francés, doña Macrina en manualidades. Y como no, mis adoradas profesoras de matemáticas doña Carmina y después doña Isabel Fernández. Algunas de ellas han sido o son pacientes mías».

Y a las amigas y sus guateques en las cocheras que les prestaban algunos padres

«Amigas del colegio muchísimas, algunas, ahora dedicadas a la enseñanza tanto en el Juan Blanco como en el instituto del pueblo. María José Martínez, Pepi Patilla, Estrella del Carmen, Poli, Reme, M Carmen Luna, Visi Galeas, Emilia, Juana Sayago, Pepa Luna, Paqui Ortiz y muchas otras que no nombro, pero llevo en mi memoria. Fueron buenos tiempos y tengo bonitos recuerdos de aquellas compañeras entrañables, las clases, los recreos en los patios y del comedor escolar que me evitaba las caminatas del medio día para ir a comer a casa, al cortijo. BUP y COU los hice en el I. Suarez de Figueroa en Zafra. Allí conocí a muchos compañeros de los pueblos colindantes, con algunos de ellos todavía me relaciono y guardo mucha amistad. De esta etapa recuerdo con cariño la espera del autobús, todas las mañanas, en el Bar Castilla con Pepe y Manolo, siempre tan cariñosos y serviciales. Mis inseparables amigas de la pandilla Marisa Amador y M Carmen Obando, también Mª José Durán, Estrella Cidra, M Carmen Tinoco, Amelia Garay, las mellis Zambrano, Estrella Carmona y Lola Obando, Toni Tinoco…. En Navidades organizábamos con los chicos de la pandilla divertidos guateques, siempre había algún familiar dispuesto a dejarnos algún garaje. Los fines de semana solíamos acudir a la Venecor y a la casa de la pradera en el parque. Mis fiestas preferidas, las de mi querida Virgen de la Estrella con el ramo, la tómbola, las cantinas, los bailes y aquellos churros de Antolín que sabían a gloria».

Para llevar a cabo los estudios de Medicina se trasladó a Badajoz y allí finalizó la carrera. Vivía en un piso de estudiantes.

«Mi época universitaria transcurrió en Badajoz, en la Facultad de Medicina. Allí conocí al que luego se ha convertido en mi marido, Isidoro. El piso de estudiantes también lo compartí con chicas de Los Santos: Estrella Baena, Adela, Estrella y Manoli Bermúdez, Mª Carmen Tinoco y su hermana Estrella, Estrella Tinoco y mi apreciada Estrella Cuellar que hace un año que nos dejó».

Para hacer preparar el examen de MIR- Médico Interno Residente se trasladó a Salamanca

«Cuando terminé la carrera, me fui a Salamanca para preparar el examen del MIR. Lo aprobé en el 1992 y cogí plaza en la Especialidad de Oftalmología en el H. Universitario de Badajoz donde me formé y trabajé como médico residente de Oftalmología durante 4 años. El 1992 fue un año magnifico ya que me casé, aprobé el MIR y me incorporé al mundo laboral. En aquella época había muy pocas plazas MIR y éramos muchísimos los médicos de toda España que nos presentábamos, era muy difícil aprobar y más, coger una buena especialidad».

El primer trabajo de Isabel, tras concluir la especialidad, fue en la misma ciudad de Badajoz, en la Clínica del Dr. Sánchez Trancón.

«Nada más acabar la especialidad y siendo ya oftalmóloga, el Dr Ángel Sánchez Trancón me dio la gran oportunidad de trabajar en su clínica. Era una clínica puntera en Badajoz donde se había puesto ya en marcha, la cirugía láser de miopía. Era el sitio ideal para seguir con mi formación y aprender de un oftalmólogo tan preparado y al que siempre he admirado. Nuestro lema ha sido siempre la cercanía y la dedicación al paciente; ser accesibles y lo más resolutivos posible; y como no, apoyados en la vanguardia tecnológica. Con el paso de los años era tanto el volumen de pacientes y de cirugías que realizábamos que el espacio se quedó pequeño. De ahí, el salto tan grande que dimos con la construcción del edificio para la nueva y actual Clínica Vista Sánchez Trancón».

Isabel se ha especializado en el tratamiento de pacientes con afecciones en la retina.

«Como especialista en retina llevo muchos pacientes con edema macular diabético y degeneración macular senil húmeda. Hoy en día, el seguimiento de estos pacientes es fantástico gracias a los modernos aparatos de OCT (Tomografía Óptica de Coherencia) que nos aportan imágenes con gran resolución. Ante un mínimo empeoramiento de un paciente, podemos tratarlo rápidamente con las inyecciones intravítreas, consiguiendo mantener la visión y si tiene algo de pérdida, que sea la mínima. Se están desarrollando nuevos medicamentos más eficaces y que requieren menor número de inyecciones. Actualmente paso consulta 4 días de la semana, en módulos de mañana y tarde. Y los miércoles por la mañana trabajo en quirófano».

Terminamos preguntándole por la pandemia de COVID y cómo está afectando a su día a día como médico.

«Indudablemente el covid nos ha afectado a todos. Estamos viviendo unos momentos muy difíciles a los que nos hemos tenido que adaptar rápidamente. En la clínica, hemos adoptado todas las medidas de seguridad posibles con gran esfuerzo personal y organizativo. Gracias a ello nos han concedido el certificado de Global Safe Site Excellence. Estos meses hemos bajado el número de citas en consulta, y en los quirófanos también se ha disminuido el ritmo para que las salas de espera estén menos concurridas. Siempre buscando la seguridad de nuestros pacientes y de todo el personal de la clínica».