Un camarero ejemplar

Manolo el 'Grillito':«Entré con 10 años de botones en Labradores y no he parado de trabajar como camarero hasta mi jubilación»

Manuel Herández Moreno /Lucfio Poves
Manuel Herández Moreno / Lucfio Poves

El próximo sábado Manolo Hernández - 80 años- recibirá el premio Los Santos Excelente que le ha otorgado el Ayuntamiento de Los Santos, en la gala de la Fiesta de la Vendimia, por su trayectoria en el mundo de la Hostelería

Lucio Poves
LUCIO POVES

Manuel Hernández Moreno – popularmente conocido con el Grillito por herencia familiar- es un hombre amable por naturaleza, agradable, pulcro que, a sus 80 años ha vivido intensamente la profesión de camarero no solo en Los Santos sino allí donde- especialmente en las ferias- era contratado. Ahora el Ayuntamiento lo distingue con el premio Los Santos Excelente a toda una trayectoria profesional.

«Aprendí las primeras reglas en la escuela de Don Daniel y a los 10 años – 1.950- me sacaron de la escuela para comenzar a trabajar de botones en Labradores que entonces tenía su sede en la Plaza, pero en la casa de los Murillo».

Labradores estaba regentado, en lo que era la barra, por Julio Montilla y Manolo vivió su primera juventud con Casi Gordillo Roldan, el sobrino de Julio.

«Casi y yo nos hemos tratado tanto que yo lo considero mi hermano y a sus hijos mis sobrino…es una familia maravillosa. Dicen que el roce lo hace el cariño y para mí su familia es mi autentica familia. Me he alegrado con ellos y he llorado sus pérdidas con ellos».

Manolo vivió el traslado de Labradores en el año 1956 a la Plazuela de Castelar, y siguió de botones y ayudando en la barra a Julio Montilla hasta que se fue a la mili.

«La hice en Sevilla en el Regimiento de trasmisiones número 2»

Terminada la mili volvió a trabajar, ya de camarero, en Labradores con Julio Montilla y Casi.

«A los pocos años le dije a Julio que tenía necesidad de ganar más dinero y por eso empecé a hacer ferias por los pueblos. Iba con mi hermano José y nos quedábamos en pensiones. Empezábamos en la Alconera por San Pedro y seguíamos en la Cruz en Feria y de ahí por muchos pueblos con la bandeja en la mano en bares y casetas».

Cundo terminaban las ferias volvía a Labradores donde Manolo el Grillito siempre tuvo un sitio en el que trabajar.

«En las Ferias de Agosto- nos dice- se montaba la caseta de Labradores en lo que hoy es la zona de los Churros de Antolín y allí estábamos sirviendo todas las noches hasta bien entrada la madrugada y al día siguiente a atender el matiné que se celebraba en los salones de Labradores»

Y asegura manolo que en general en aquellos años de su juventud «Era un trabajo muy duro, mucho más que ahora, sin agua corriente, con cocinas de leña, y sin horarios porque sabias a la hora que entrabas pero no cuando salías. Y si eran las tres de la mañana ya te estaban diciendo que madrugaras por la mañana para abrir la puerta… muy sacrificado este trabajo de camarero, sin días de descanso».

Manolo entiende que un camarero tiene que ser «pulcro y aseado, vestir su uniforme, ser atento con el público, atenderlo como Dios manda y honesto con quien lo contrata».

Trabajó en la Cafetería Marín sirviendo muchas bodas: «Yo empecé con él sirviendo bodas y cuando se cerró en su segunda etapa di con él su ultimo banquete».

También estuvo de camarero en el bar del parque que se inauguró en el año 1979, hasta el año 83 con el Chovo. Y últimamente trabajó con Marcelo, y Resti y en el Pub de Paco… también en el Casino lo hemos visto trabajar…..en el Rocío y en fiestas particulares.

Es tanto el apego que le tiene a la profesión, que cuando toma algo en un bar sentado en una terraza, no espera a que los camareros retiren el servicio y es él el que lo hace y lo lleva a la barra.

Ahora, en su jubilación, es amante de la cultura y con frecuencia se le ve en los eventos que se organizan en el pueblo: teatros, exposiciones, conciertos.

Vive solo en su casa de la calle san Bartolomé y es generoso. No le importa que le llamen por el apodo «Grillito»

«Viene desde el abuelo de mi padre, que dicen cantaba bien y empezaron a decirle el grillito por su afinada voz…desde ahí ha ido pasando de unos a otros ese grilleo en la familia». Nos explica divertido

Este premio Los Santos Excelente le llena de emoción, nos dice

«Es un orgullo que el ayuntamiento se haya preocupado de mí y es una gentileza a mi persona…se lo dedico a todos aquellos que han trabajado codo con codo con la bandeja en la mano y muy especialmente a Casi Gordillo».