No se le puede dar solución

Cada vez más vecinos alzan la voz contra los asentamientos nómadas ante los que poco se puede hacer

Uno de los últimps asentamientos en la localidad /A.Magro
Uno de los últimps asentamientos en la localidad / A.Magro

En Los Santos suelen instalarse en terrenos aledaños a la zona del Footing o alrededores del instituto, pero las autoridades pueden actuar sólo hasta cierto punto ya que están amparados por la ley que los protege a nivel europeo y no les exige grandes obligaciones

ANA MAGRO

Cada vez son más frecuentes en diferentes foros los comentarios y mayor la desconfianza de los vecinos cuando un asentamiento nómada acampa en Los Santos de Maimona, principalmente debido a la cantidad de basura que generan durante su estancia y que luego quedan cuando parten hacia otros lugares.

En Los Santos suelen instalarse en terrenos aledaños a la zona del Footing o alrededores del instituto, lo mismo da que sean de titularidad pública como privada. Suelen proceder de Portugal y llegan durante todo el año. Es normal verlos por todo el pueblo, en busca de dinero, comida o agua, acompañados en muchas ocasiones de caballos, a los que acercan al casco urbano para que beban en los pilares, y, también a veces, dejan su huella en forma de excrementos, algo de lo que se han quejado algunos ciudadanos.

Pero no solo la suciedad que dejan a su paso preocupa a los vecinos y autoridades, también los animales que los acompañan suponen un gran problema, sobre todo los caballos, a los que abandonan cuando están enfermos o mueren –de hecho en Los Santos de Maimona ya se produjo un caso no hace mucho-, teniéndose que hacer cargo de ello en muchas ocasiones el propio Ayuntamiento y sus servicios municipales. También se puede actuar sobre los vehículos cuando carecen de documentación, retirándolos de la circulación. En cualquier caso, al igual que ocurre con la basura, al final es el Ayuntamiento y sus servicios los que han de hacerse cargo de todo sin poder exigirles nada o muy poco durante su estancia.

Especial atención requieren los menores, con quien sí pueden tratar los Servicios Sociales del Ayuntamiento, pero en la mayoría de los casos están sin identificar y con domicilio desconocido, con lo que no es posible notificar a la familia ningún procedimiento judicial.

En cuanto la Policía Local o la Guardia Civil tienen conocimiento de estos asentamientos se persona en el lugar de los hechos para identificar, si pueden a cada una de las personas, su presencia es constante en los campamentos y a veces propician su marcha o hacen que cambien de lugar, pero no siempre ocurre.

Poco pueden hacer el Ayuntamiento, la Policía Local o la Guardia Civil ante esta situación y este colectivo, llegan incluso a necesitar una orden judicial para acceder a las tiendas de campaña improvisadas, ya que son consideradas sus viviendas particulares. Las leyes, a nivel nacional y europeo los amparan, ellos mismos conocen bien sus derechos, así como sus pocas obligaciones con las diferentes comunidades en las que se asientan.

El Gobierno de España es quien tiene competencia –a instancia de las partes implicadas o afectadas- para modificar esta ley, pero debería hacerlo a nivel europeo, lo que complica aún más los acuerdos. Mientras no cambien esta norma que ampara a los asentamientos nómadas, las autoridades locales, Policía Local, Guardia Civil e incluso los ciudadanos seguirán atados de pies y manos para poder actuar ante estos asentamientos, excesivamente protegidos legalmente y con muy pocas obligaciones.