Quico Rodriguez pachón tambien fue un amante de los caballos / Javier Zaharaín

GENTE CERCANA

Quico Rodriguez Pachón, el santeño que llegó a ser director-conservador de la Casa de Campo de Madrid

Quico nació en Los Santos en 1951 y estudió Ingeniería Técnica Agrícola en la Escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Badajoz. Se fue a Madrid en 1984 y entró en el Ayuntamiento madrileño como jefe de negociado de Parques y Jardines. En el 87 ya era funcionario de carrera por oposición libre.

Lucio Poves
LUCIO POVES

Pocos santeños en el pueblo que vio nacer a Francisco Rodríguez Pachón, saben que este ingeniero técnico agrícola fue el director conservador de la Casa de Campo de Madrid. Un lugar icónico en todo el mundo y que Francisco cuidó hasta que murió, con 68 años, en julio de 2019

Quico nació en Los Santos en 1951 y estudió Ingeniería Técnica Agrícola en la Escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Badajoz. Recién acabada la carrera, montó en Los Santos, con un amigo y socio, una explotación agropecuaria que duró unos años, hasta que se fue a Madrid en 1984 y entró en el Ayuntamiento madrileño como jefe de negociado de Parques y Jardines. Coincidió con Satu Zapata, otro santeño también emigrado a Madrid, que era concejal en el Ayuntamiento con Tierno Galván.

Francisco siempre en el campo / HOY

Funcionario por oposición

Quico Rodríguez Pachón no perdió el tiempo y, en el 1987, opositó y se ganó un puesto de funcionario de carrera en el Ayuntamiento de Madrid, en el departamento de Parques y Jardines. Otro santeño, igualmente ingeniero técnico agrícola, Luis Martín, coincidió con Francisco, primero como interinos y más tarde como funcionarios de carrera.

Luis era más de despacho y diseñaba parques para el disfrute de los madrileños pero Quico, su paisano y amigo, era más un hombre de brega en el campo, atento siempre a la salud de los parques madrileños. En una entrevista en una publicación madrileña, firmada por Rafael Mínguez, Quico decía tajantemente: «No me gustan los despachos, me asfixian»

A partir de ahí la carrera de Quico Rodríguez Pachón fue deslumbrante. Su carácter abierto a los demás, su profesionalidad, el espíritu de trabajo y la pasión que siempre tuvo por el campo, le llevaron a que, tras pasar por distintas responsabilidades en Parques y Jardines, llegase en 2006 a ser nombrado director Conservador de la Casa de campo, el mayor pulmón verde de Madrid al que se dedicó en cuerpo y alma. También antes, estuvo colaborando en el mantenimiento del madrileño Parque del Retiro.

Con personal a su cargo en el Ayuntamiento de Madrid / HOY

«Era un hombre de campo, se levantaba muy temprano. Era el primero en llegar desde casa- muy cerca de la Casa de Campos- antes que las personas que estaban a su cargo»- señala su mujer Toni Fernández -Salguero Salguero.

Quico fue un hombre culto que sabía un poco de todo y mucho de historia. Conoció parques tan importantes en el mundo como los de la Habana, Sintra o Viena. Pero… «el que más me gusta es la Casa de Campo». Y ese amor por el gran espacio verde de Madrid lo une a su pasión por Extremadura y a la gestión, en Burguillos del Cerro, de una finca de su mujer, 'El Corchao', donde llegó a criar vacas de la casta 'carasblancas' de las que estaba orgulloso.

«Si no hubiera tenido la Casa de Campo en Madrid y a mi Extremadura con sus paisajes…sería un funcionario amargado»- dijo en esa entrevista.

Hay también que destacar que, siempre en su responsabilidad de Parques y Jardines, el santeño estuvo en el Ayuntamiento de Madrid con alcaldes muy distintos y con todos supo mantener la suficiente distancia y cercanía porque se sentía «funcionario a secas y los vaivenes políticos no me han afectado».

Querido por todos los alcaldes madrileños / HOY

Después de Tierno Galván pasaron por Madrid otros alcaldes que mantuvieron siempre a Francisco Rodríguez Pachón en los más altos puestos de parques y jardines hasta que Ruiz Gallardón creó la figura de director- conservador de la Casa de Campo: Juan Barranco, Rodríguez Sahagún, Álvarez del Manzano, Esperanza Aguirre- como concejala de medio Ambiente- , Ana Botella y Carmena, fueron alcaldes que reconocieron el buen trabajo del extremeño.

1700 hectáreas y casi 100 trabajadores a su cargo

Bajo la responsabilidad de este santeño tan amante de la naturaleza, estaban las 1.722 hectáreas de un espacio que fue hace siglos coto real cuidado por nobles y que ahora estaba bajo la supervisión de un extremeño, de Los Santos de Maimona, con una plantilla de 80 jardineros y 10 conductores para el traslado. Quico siempre protegió a estos empleados, enseñándoles, dándoles el consejo adecuado. Le hubiera gustado ver la Casa de Campo convertida en su totalidad en un bosque de encinas, continuidad del bosque del Pardo. Le hubiera gustado que el ayuntamiento de Madrid tuviese su propia escuela de jardinería. Le hubiera gustado que en la Casa de Campo se mantuviera un equilibrio estable con el ocio que en él se practica. Era defensor del cierre con una valla sin impedir la entrada por las distintas puertas. Aplaudió en su día que se cerrara al tráfico. Se sentía orgulloso de ser el primer director conservador de la Casa de Campo en 500 años. Tenía su despacho en un viejo palacete dentro de dicha finca.

Otros nobles – Quico no era noble de sangre, pero sí de corazón- hombres como él, tuvieron la responsabilidad en aquellos tiempos en que reyes y príncipes disfrutaban de este inmenso jardín. Por eso hubiera querido recuperar zonas ajardinadas dentro de la Casa de Campo y su alcornocal. Siempre se le oyó decir que el ecosistema del parque sufre si no se le da un buen uso: «Me gusta hablar con la gente, paseando por la Casa de Campo, escuchándola cuando me cuentan sus sugerencias».

Con sus familiares de Los Santos / HOY

Dice su mujer que cuidaba a los árboles como a sus hijas y gestionaba la entrada de las ovejas para que consumieran el pasto. «Las llamaba ovejas bomberas porque reducían, en primavera, el material incendiario de cara al verano… él oía de noche una sirena y se levantaba para saber si estaba afectada la Casa de Campo».

Si algo preocupaba a Quico, era un incendio en su 'Casa de Campo'. Era algo que a veces no le dejaba dormir. De ahí su pasión por los desbroces, los cortafuegos, la vigilancia.

«En general le preocupaba todo lo que pudiera dañar a la Casa de Campo. Si hubiera estado aún vivo con el desastre de la nevada consecuencia de la borrasca 'Filomena', hubiera sufrido muchísimo. Ver toda ese espacio como una pista de esquí…hubiera sido tremendo para él»- comenta su esposa.

El padre querido

Se casó en 1985 con Toni Fernández -Salguero Salguero- licenciada en Empresariales-. Toni, que también es extremeña de Burguillos del Cerro, trabaja en el departamento de recursos humanos del Ayuntamiento de Madrid y, al igual que Quico es funcionaria de carrera. Tuvieron 2 hijas, ambas amantes de la música, del arte, de la vida que les enseñó su amado padre. Cuenta Toni que sus hijas son el reflejo de su padre quien las inculcó en el estudio de la música y para ser grandes personas y excelentes estudiantes: «Reyes, la mayor, es profesora por oposición de Lengua Castellana y Literatura en Educación Secundaria y estudia canto en la Escuela Superior de Madrid por indicación de su padre. Carmen, la pequeña, fue siempre la pasión de Quico; es historiadora del arte y gestora cultural. También estudió música y ambas tienen el Título Superior en la especialidad de Trompa; para ellas mi marido ha sido el mejor padre del mundo y un referente en el que se han fijado siempre».

Con sus tesoros / HOY

Devoto de la Estrella

Francisco Rodríguez Pachón visitaba con cierta frecuencia a sus familiares de Los Santos, hermanos y sobrinos, siempre con la sonrisa muy abierta y la mano tendida de quien, a pesar de la distancia, quería seguir siendo del pueblo que lo vio nacer y donde disfrutó a lo grande de su infancia y juventud. Todos los años acudía a las fiestas de la Virgen de la Estrella, patrona de la localidad.

En el epitafio, el día de su funeral en Madrid en la basílica de San Miguel- septiembre de 2019- al que acudieron numerosas personalidades de toda la escala social madrileña, se podía leer «Francisco Rodríguez Pachón fue un buen esposo, padre y amigo; amante de la naturaleza y el arte; hombre honrado, luchador y de una fe inquebrantable».

En la Virgen de la Estrella / HOY

Sus restos mortales descansan ya en el cementerio de Burguillos del Cerro.