25 aniversario de la coronación

El párroco lanza la idea de traer a la Virgen al pueblo cada 10 años

La gran petalada en la calle Padre Luis /FOTO ANTONIO ABAD
La gran petalada en la calle Padre Luis / FOTO ANTONIO ABAD

Leonardo Terrazas en su homilia lanzó esta idea. Miles de personas acompañaron a la Virgen desde la parroquia al santuario. En 2008 se hizo una procesión de vuelta al santuario desde la Iglesia con motivo del final de la restauración de la Imagen de la Virgen

Lucio Poves
LUCIO POVES

Miles de personas acompañaron a la Patrona de Los Santos, la Virgen de la Estrella, en la procesión de vuelta a su santuario desde la Parroquia donde ha estado unos días recordando los 25 años de su coronación Canónica un 30 de julio de 1994. La Virgen no había venido al pueblo desde 2008 en que llegó a la parroquia desde el taller donde la Imagen fue restaurada. Luego se volvió a bendecir y se celebró una procesión hasta su santuario un domingo con miles de personas.

Como a la venida, una procesión muy bien organizada que abría la banda de Música de Los Santos y cerraba la de Cornetas y Tambores tras la Virgen. Representaciones Religiosas, autoridades – el ayuntamiento en pleno- y muchos devotos tras el paso, viviendo la emoción de estar de nuevo cerca de la Virgen por las calles del pueblo.

Un momento de la misa
Un momento de la misa / Ana Magro

Salida majestuosa por la puerta del perdón, primeros vivas y primeras marchas procesionales. Y a la llegada a la calle Padre Luis el gentío se aprieta y la Virgen surge entre las cabezas. Se le canta y se le recita en esta calle y tiene lugar la gran petalada preparada por 100 devotos de la Virgen de Los Santos y diversos puntos de España: 150 paquetes de claveles – unos tres mil- hechos pétalos que cayeron desde dos alturas. Y suelta de palomas y cohetes. La fotografía de Antonio Abad que ilustra esta noticia, lo dice todo. Y más vivas a la Patrona que, por Mariaños, enfiló la Avad. del Santuario camino de su casa. Una representación del Nazareno, rindiendo pleitesía a la puerta de su casa de Hermandad cuya campana sonaba a gloria.

Emociones a raudales por el camino. Vimos llorar a la que fuera camarera mayor de la Coronación, Dolores Morenas. Y las camareras actuales vestidas de Matilla y alguna feligresa más luciendo una prenda tan española.

Sentimental, el paso por el desmochado árbol gordo y la entrada en el Patio del Santuario – lleno de fieles- donde el grupo de bailes regionales Estrella estrenó una coreografía con una jota compuesta por músicos de la Banda de Los Santos hace más de 10 años e interpretada fielmente por el Coro Estrella y Camino con Fany y Javi como solitas de voces limpias.

La Virgen -llevada mágicamente por unos cuarenta costaleros que se fueron relevando- entró mirando al pueblo en el recinto y fue colocada junto al altar primorosamente preparado para la misa. Y más vivas a la patrona y los silencios de ese patio empedrado a la portuguesa.

Oficiaron el ultimo día del Quinario, el párroco Leonardo Terrazas y los sacerdotes de Los Santos Sequeda, Encinas y Obando y también concelebró, quien fuera vicario parroquial de Los Santos Miguel Sánchez Romo y el Vicario de zona Don Javier . Precioso ceremonial ayudado por monaguillos de Los Santos y Zafra. Y cantando Restrella y Camino.

Don Leonardo, que pronunció una completa y emotiva homilía, habló de las visitas de la Virgen al pueblo y, bajo su opinión, considera que deben ser más frecuentes.

«Ni dentro de 25 años, ni todos los años, pero al menos cada 10 puede volver de nuevo al pueblo. No me toca a mí decidirlo. Es el pueblo de los Santos, la Cofradía de la Virgen de la Estrella y el consejor pastoral parroquial quien se tiene que poner de acuerdo para tomar esta decisión. Seguro que la Virgen nos indicará cuando quiere visitarnos de nuevo». Dijo el párroco

Quien añadió: «Ella ha estado con nosotros y nostros con ella: la hemos acompañado en el recorrido procesional, antes a la ida, hoy a la vuelta, por calles engalanadas y preparadas con antelación, haciendo vecindad, con ilusión y con la suerte de pasar por sus casas. Nunca ha estado sola estos día«.

Finalizada la Eucaristia y quinto día del Quinario la Virgen -tras cantarse el himno- entró en el santuario entre un estruendo de cohetes y música. El gentio abandonó el recinto con esa sensación de haber vivido un acto único, sensillo, elegante, lleno de detalles...«¡Hasta cuando vuelva a querer la Señora!«...decia una feligresa que empapaba en un pañuelo sus lagrimas. Porque las lagrimas en esta vuelta de la Virgen asu santuario corrieron por las mejillas de manera abundante.