ABUELA DE LOS SANTOS

Encarna cumple este miércoles los 100 años llena de felicidad

Encarnación en un momento del Bingo /Lucio Poves
Encarnación en un momento del Bingo / Lucio Poves

En la Residencia Alcalde Antonio Zapata dice que vive muy feliz y tambien se siente muy acompañada todas las tarde en el Hogar de Mayores donde la trasladan para jugar al bingo. Tiene tres hijos que la adoran y con los que se relaciona con frecuencia.

Lucio Poves
LUCIO POVES

Aunque las esperanzas de vida cada vez son mayores, llegar a los cien años es un hito en la historia de una persona. Muchos quedan en el camino y, quienes los cumplen, como es el caso de Encarnación Santiago Pecero, es una satisfacción. Este 24 de abril Encarna cumple cien años, nació en Fuente del Maestre en 1.919 y vive feliz en la Residencia de Mayores Alcalde Antonio Zapata y por las tardes juega al bingo en el Hogar de Mayores de Los Santos.

«Yo estoy muy bien, de la vista, algo tocada del oído pero muy bien cuidada en la residencia y muy acompañada en el bingo». Son varios los años que lleva interna en dicha residencia ya que antes ha vivido en su casa de Los Santos

Cada tarde la llevan desde la residencia de mayores al Hogar para practicar su afición favorita: el bingo.

«Pero también me gusta mucho leer y leo bien lo que pasa es que ahora no estoy leyendo ningún libro… al bingo vengo todos los dias»- nos dice en uno de los descansos tras seguir atentamente la jugada colocando sus fichas en dos cartones a la vez.

Como decimos Encarnación nació en Fuente del Maestre y allí paso su niñez y la juventud.

«Mi padre trabajaba de encargado en una casa de gente de dinero y gracias a Dios nunca nos faltó nada»- nos cuenta. Ni siquiera en los años del hambre después de pasar la guerra con muchos miedo.

«En la Guerra estábamos siempre gateando por los doblados por si teníamos que salir huyendo; una señora que vivía en casa y era como mi abuela se metía en una tinaja en los bombardeos».

Pero aquellos tiempos se dejaron atrás y Encarnación encaminó su vida en Los Santos de Maimona donde se casó con Antonio Lavado Florido- conocido como el Platero pero que nada tenia que ver con la orfebrería sino con la carboneria.

«Nos casamos en la Fuente y luego vivimos en Los Santos en la calle San Miguel. Vendíamos carbón hasta que nos echó la botella de butano»- dice sonriente Encarnación mientras la compañera de mesa canta bingo.

«Cuando el negocio del carbón se vino abajo, nos fuimos al Pais Vasco, a Érmua y allí he vivido 40 años…mi marido trabajó en una fábrica hasta que lo cogió un coche en la carretera y lo mató: iba a una farmacia a por unas pastillas para uno de los niños y atravesó por la nacional y lo arroyó un coche».

Y le preguntamos por los hijos y nos habla de que tuvo una niña que murió con tres años y varios abortos: «Tengo vivos a tres varones, Antonio, Ángel y José Mari que siempre han cuidado de mí.

Aparte de la casa de Los Santos – donde muchos años estuvo la tienda de Galeas en la calle San Miguel- tiene el piso de Ermua y uno en la playa en Torre del Mar.

Tras volver de Ermua vivió en la casa de Los Santos unos años hasta que entró en la Residencia de Mayores Antonio Zapata no hace muchos años

Cada tarde en el Hogar de Mayores se toma su café con el dulce que le pone Manoli a quien le profesa un especial cariño.

Y es que Encarna – como le llaman- se deja querer por todo el personal tanto de la Residencia como del Hogar.

Si le preguntamos por si gusta de comer bien, nos responde que «Como de todo menos las sardinas que no me gustan».

Y en cuanto a recuerdos los tiene dice «Buenos, malos y regulares pero soy feliz y creo que tengo muchos años y me siento querida por todo el pueblo».