Antonio Gordillo regenta uno de los restaurantes más prestigiosos de Cataluña

Llegó a Calella siendo un muchacho. El primer año trabajó en el campo y luego entró en la construcción donde terminó siendo encargado, pero el destino le llevó a ser propietario de un gran complejo hostelero

Antonio y su mujer en su restaurante
'EL SUEÑO CALELLANO'

De la mano de nuestros anfitriones -Clara Márquez y su marido Rafa Verde - hemos visitado Calella y  Pineda en busca de emprendedores santeños  que han logrado poner una pica en Cataluña y  encontrado la forma más adecuada -cada uno en su ambiente- para innovar y codearse con los mejores empresarios catalanes de su entorno.

Ni todos los emigrantes santeños que se fueron a Calella son como ellos, ni tampoco lo pretendieron; muchos acabaron jubilándose - tras años de duro trabajo  en la construcción o en las empresas del textil - y viendo como sus hijos  iban creciendo en un ambiente que les aferraba  a aquellas tierras.

Tras las crisis de los sectores de la construcción y el textil, Calella ya no será la misma que  aquella que creció y creció con el 'boom' inmobiliario. Y cuando hablamos de Calella, lo mismo podemos decir de Pineda o Mataró.

Ahora el turismo de verano - sol y playa- llena los grandes hoteles que se suceden en esta Costa Brava; es lo que queda, el turismo tras el cierre de muchas fábricas de hilo y calcetines. 

Dicen que en los tiempos del 'sueño Calellano' los hombres se iban primero del pueblo con la paleta en la mano para emplearse de albañil en cualquiera de los edificios que todavía se mantienen en pie y que crecieron como setas. Las mujeres iban después -solteras o ya casadas- y entraban a trabajar en fábricas textiles que ahora casi no existen.

Los hijos de aquellos emigrantes se casaron y dieron lugar a una nueva generación que hoy se forma para poder trabajar y a los que, como en toda España, también les ha afectado el desempleo.

Pero en esta ocasión nos acercamos a quienes encontraron su gran oportunidad en Calella y, aunque con mucho tesón y trabajo, han conseguido el triunfo como empresarios.

UN RESTAURANTE DE GRAN PRESTIGIO

Antonio Gordillo tiene ahora 67 años y llegó a Calella siendo un muchacho. El primer año trabajó en el campo, de payés, y luego entró en la construcción donde enseguida destacó terminando de encargado. Pero el destino le llevó a ser propietario de un gran complejo hostelero.

"Yo en Los santos estaba trabajando con los de la Pola y me vine a Calella -año 1965- en busca de mejores perspectivas. Acabé en la construcción con 25 personas a mi cargo. Mi mujer, con sus padres gallegos, regentaban un bar donde solían parar los emigrantes y los taxis que venían de Los Santos; dejé la construcción para quedarnos con el bar pero enseguida vi que el negocio no estaba en los emigrantes, sino en otra clase de público; y de allí a este 'Hogar Gallego' que monto para que trabaje la familia de mi  mujer, pero al que finalmente me uno y dejo la construcción".

Y hasta ahora triunfando en Calella con una cocina de autor que ya hace su hijo Toni, un cocinero bien formado  al lado de grandes maestros de la gastronomía.

Antonio cumple ahora 67 años pero sigue dejándose ver por el restaurante que es un referente en toda Cataluña. Tiene un sol en la guía Repsol y en sus paredes muchos famosos se hicieron la foto con nuestro paisano que presumen de hablar un extremeño sin acento catalán.

"Mis garbanzos con espardiñas, las anchoas al estilo Antonio, el tartar de atún o las tripas de bacalao son especialidades de la casa; aunque es mi hijo quien lleva el timón de la cocinas".

En la actualidad el Hogar Gallego de este santeño cuenta con 25 trabajadores pero llegó a tener 45 hace seis años.

"Mi otro hijo, Saúl, es un reconocido periodista que ahora es jefe de digital del Periódico de Catalunya y fue, entre otras cosas, director de la Agencia Catalana de Noticias".

Estos chicos de los que nos habla Antonio, son los nietos de María Lavado y Manuel Gordillo,  santeños de pura cepa como el padre. Y por sus venas también corre la sangre gallega de la madre.

"Quien trabaja, vive, y hay que saber manejar el dinero -concluye Antonio. Aunque empecé en el bar de mi suegro, pronto entendí que había que innovarse y progresar...y aquí estamos".  

Además del restaurante 'Hogar Gallego' Antonio y su hijo regentan 'La Hacienda', un lugar de celebraciones de alto standing.