"Más que agricultor me siento empresario del campo"

Tiene más de ochenta años y a diario acude por devoción a sus fincas

Julián Morenas en su finca La Muela
JULIAN MORENAS CARRASCO

Su finca "La Muela" -que compró en Bienvenida hace 42 años -es su auténtica 'querida'. Un vergel que se nutre del agua de la charca mejor preparada del entorno - 480 millones de litros- y que se extiende por seis hectáreas.
"El agua es el alma de una finca; con ella la hemos puesto entera de regadío: uvas, frutales y olivares. Regamos con la incorporación del abono liquido en una mezcla perfectamente calculada en nuestro ordenador de pié de planta. Así está todo que da gusto verlo". Concluye satisfecho.
Las ciruelas ecológicas gozan de un sistema de calor para los días de helada y de nuevo ha comenzado a plantar sus célebres membrillos que la Junta les obligó arrancar por culpa de una plaga.
"A mis 81 años si no me entretengo dando una vuelta por La Muela, Los Frailes- Carretera de Olivenza- o la viña Telena- en la bodega de Badajoz- me muero de pena; además asesoro a mi hija en lo que puedo en la bodega de Badajoz; no me puedo estar quieto aunque solo sea como entretenimiento".
Al hablar más en pesetas que en Euros, a Julián se le llena la boca de millones porque, realmente, se ha movido en ese terreno.
"Yo gané mucho dinero- dice- con la uva de mesa: era el postre de los pobres y ya eso ha pasado a la historia".
Julián cambió el colegio San José de Villafranca por el negocio textil de su padre; con 18 años se marcha buscando otros horizontes.
"Con 18 años en Sevilla se me pelaban los hombros de subir telas hasta un 5º piso".
Alli Julián ganaba apenas para pagarse la pensión hasta que un día su tío lo hizo comisionista de cereales.
"Un sargento ganaba por entonces 300 pesetas y mi tío me ofrecía 1000 por cada camión que vendiera; con 19 años me compré el primer coche y la primera moto".
Es ahí donde nace el 'hombre de negocios'.
Invierte sus ganancias en nuevos proyectos: en Los Santos un almacén de bebidas, una empresa de alquiler de coches y la concesión de una marca de piensos compuestos. En Badajoz llegó a tener una industria papelera- que acabó más como el intento de una fábrica de licores - aparte de otros negocios en sociedad.

Tres lemas le han empujado siempre en la vida: Trabajar, trabajar y trabajar.
"Hay que ser arriesgado- dice- y estar preparado para cuando las cosas no salen como uno esperaba, seguir hacia adelante". Dice este empresario nato hecho a sí mismo quien en Los Santos, a base de mucho esfuerzo, logró montar una gran bodega y crear 'Exagravin' la base de lo que ha llegado a ser en el mundo de los negocios.
"Realicé mi sueño que no era otra cosas que hacer mis propios vino con la cosecha de mis viñas a las que fui añadiendo la de otros; vendí vino en toda la península y exporté a Portugal y ahora mis hijos siguen esa línea que les marqué".
En su época de mayor actividad llegó a tener negocios inmobiliarios en Almería, y centenares de trabajadores que, en la mayor parte del año, dependían de él.
En el terreno más personal ha sido siempre un gran amante de la caza; está casado con María Jesús - "Ella siempre me ha acompañado en todas mis aventuras empresariales"- y tiene dos hijos Julián- farmacéutico- y Marga - ha salido con la misma vena emprendedora que el padre- enóloga y encargada de la gran bodega de Badajoz donde se siguen embotellando sus grandes marcas.
Y mientras Julián nos lleva de aquí para allá en la finca de la Muela donde dice se pescan las mejores tencas y se crían las más imponentes cepas de las variedades recién replantadas...Un apasionado de lo suyo que por algo lo ganó en la vida a base de trabajo, entrega y enorme sacrificio