"Lo más raro que me he encontrado ha sido un plato con cuchara y tenedor encima de un muerto"

Hace diez años que trabaja en el cementerio y se siente muy feliz

Antonio Gordillo el enterrador de Los Santos
ANTONIO GORDILLO ENTERRADOR OFICIAL

"Me da igual un sitio que otro- nos dice mientras paseamos por la galería- porque yo soy feliz trabajando aquí; ni miedo ni nada solo el respeto debido a las personas que ya no están entre nosotros".
Reconoce que cuando hay alguna muerte de personas jóvenes se sobrecoge: "Cuando mas tristeza he sentido fue en el entierro de mi prima Sara que murió en un accidente de trafico... con las muertes de los jóvenes te sientes un poco más afectado... pero ya te digo es mi trabajo y no hay que darle más vueltas".
LAS LECHUZAS DEL CEMENTERIO
Preguntamos a Antonio si entre los árboles del cementerio hay vida y nos refiere la historia de las lechuzas.
"Hay pajarillos que se vienen a quedar de noche entre el ramaje y en especial las lechuzas que no si se beben el aceite de las lamparillas- ríe- ... yo lo que si te puedo decir es que hemos tenido que poner unos pequeños tubos en los refuerzos de hierro de las galerías porque les encantaba pasar las noches subidas en dichos refuerzos y ponían las galerías hechas un asco de excrementos; ahora parece que vienen menos o se quedan en otro sitio".
Nos acompaña a visitar las tumbas con las lápidas más antiguas y a los panteones - pocos pero vistosos- y algunos nichos con inscripciones curiosas.
"Los más antiguos están en la galería y hay dos o tres con unos versos preciosos dedicados a niños."
Nos detenemos frente a una de esas lapidas esculpidas en mármol y con la siguiente inscripción:
'El niño Juan Gordillo Rueda fallecido el 20 de noviembre de 1.894 a los 11 meses. En mis brazos te dormía/ y un ángel te despertó/pide a la Virgen María/ que consuele mi dolor. Recuerdo de sus padres y hermanos'
Hay mucho trajín en el cementerio; familiares que limpian los nichos, colocan las mejores flores y solicitan la presencia del sepulturero para preguntar dónde está enterrado tal o cual conocido
"Estos días - especialmente el uno y el dos de noviembre - son las fechas en que más gente acude, pero a diario también vienen. No hay un solo día que no aparezca alguien por aquí".
Antonio es una persona entrañable que habla de los muertos casi como si estuviesen vivos.
"En este osario- explica mientras abre una puerta que da acceso a una pequeña habitación adosada a la capilla- hay restos empaquetados en bolsas de plástico que tienen muchos siglos: fíjate en estos que dicen son de la época romana y que se encontraron en la zona de cabrera; ahí hay otro casi entero... y esos que están en el rincón... pertenecen a personas que han estado enterradas en nichos pero que luego no han sido reconocidos por familiares... y están ahí en esta fosa común".
PLATOS EN EL INTERIOR DE LOS ATAUDES
Pasamos por el lugar donde están recogidos los fusilados en la guerra civil de 1936 a los que, cada 1 de noviembre, se les recuerda con una corona de flores; vemos los columbarios para recoger las cenizas de aquellos que se incineran.
"No te creas que se incineran pocos- nos dice el sepulturero-; lo que ocurre es que algunas urnas con las cenizas están en los nichos de otros familiares y aquí vemos pocas ocupadas; yo cuando me muera quiero que me incineren"..... Y no hacemos ningún comentario pero suponemos que sus razones tendrán quien tan bien conoce el oficio de enterrar y desenterrar.
Paseamos entre cipreses de sombras alargadas mientras los blanqueadores ultiman el toque de cal en un cementerio muy blanco.
"La misa será el día 1 de noviembre a las once y media y se saca el altar a la puerta y la gente se pone alrededor; es la única misa que se celebra en el cementerio en el año".
Hace mucho tiempo que desapareció la costumbre de encargar los responsos que se pagaban a la Parroquia... a quien tenía mucho los curas de la época cantaban y cantaban delante de su tumba y a quienes nada tenían se conformaban con el responso general.... 'Requiescan in pacem...amen'
-¿Y te has encontrado con cosas raras cuando has abierto una tumba?- preguntamos a Antonio el enterrador de Los Santos-
"Lo más raro un plato, una cuchara y un tenedor encima de los restos del muerto; dicen que antiguamente se lo colocaban en la creencia de que de esa manera no iban a reventar; he visto varios de esos".
Quien sabe si, a pesar de enterrar a los finados en un cementerio católico, pensaban como los egipcios que era necesario llevar parte del ajuar para usarlo en la otra vida....
Lo que nunca se encontró al abrir un ataid fueron ni monedas ni joyas.
"De eso llegan limpios aquí; muchos tienen estampas de la Virgen de la Estrella o de algún Cristo y poco más".
LA CAMPANA SUENA TODOS LOS DÍAS
Con esos pensamientos nos despedimos de Antonio en la puerta donde están la fecha de finalización del cementerio -1887- y la campana que se toca todos los días antes de cerrar las puertas al anochecer ... "no sea - nos dice con cara de circunstancia- que haya alguien y se quede encerrado sin darnos cuenta...se ha dado el caso pero la sangre no ha llegado al rio".
El enterrador oficial de Los Santos nos asegura que nunca ha visto los fuegos fatuos y que la antena que se ve desde fuera repetía la señal de una televisión local.
"Y en esa sala es donde se hacen las pocas autopsias a los cadáveres que tiene todos sus preparos"- señala a la primera puerta tras la entrada- . La de enfrente son nuestras dependencias.