Juan Carlos Barragán, el alma del Ramo de la Virgen de la Estrella

Se lo propuso Cipriano Tinoco, él sin dudarlo aceptó y muchos años después continúa subastando y alegrando las Fiestas Patronales

Juan Carlos Barragán en el Ramo de las pasadas Fiestas de la Virgen
LLEVA 15 AÑOS SIENDO SU PREGONERO

¿Por qué empezó o quién le animó a pregonar el Ramo de la Virgen?
Estaba yo un día, hace por lo menos 15 años, en 'El Poli', sobre la una de la tarde, tomándome una cerveza y entró un muchacho que venía a buscarme. Cipriano Tinoco quería hablar conmigo, así que fui a verle y me dijo "¿Te atreves a hacer el Ramo de la Virgen?", a lo que yo contesté que por supuesto, y que si no valía con echarme se terminaba todo. Al acabar ese año el propio Cipriano y José Romero me dieron la enhorabuena por lo bien que lo había hecho. Así empecé y mira, aquí sigo.
¿Qué cualidades cree tiene usted para llevar tantos años en este puesto?
Yo creo que lo hago bien, el público está contento conmigo, se lo pasa bien porque les hago reír, les echo piropos, hasta los feriantes que vienen tienen amistad conmigo. Todo lo tengo en mi cabeza y lo digo como lo siento.
Usted conduce las pujas y pone su voz, pero junto a usted trabaja un grupo de personas, ¿quiénes son y qué funciones tienen?
Si yo necesito un descanso me releva Juan, al que digo que es mi secretario porque al estar yo con el micrófono él enseña lo que se subasta, está pendiente de las personas que le levantan la mano en la puja o lleva los productos. Durante mi descanso él coge el micrófono y yo hago sus funciones. También me ayuda mi yerno, José Millán.
El Ramo está muy bien controlado, hay gente que lo apunta todo, lo que hay, su precio, por lo que se vende, quien compra. Todo lo que se saca va a la Virgen.
¿Cómo ha ido el Ramo de la Virgen este año respecto a los anteriores?
Los primeros Ramos estuvieron muy bien, aunque últimamente está más flojo por la crisis. Este año se ha vendido más barato, pero se ha vendido todo que es lo que importa, la gente tiene muy buena voluntad.
¿Recuerda el Ramo más grande que has subastado?
Para mí el más grande fue el que tuvimos por un poni que donó Diego Hidalgo y por el que pedía 700 euros si no recuerdo mal. El propio Diego pujó por él, se lo llevó y volvió a regalarlo a la Virgen para que se subastara otra vez. Creo que al final se subastó por más de 1000 euros.
Ese día subí a Diego Hidalgo conmigo al escenario para que la gente lo conociera, les expliqué quien era y lo que acababa de hacer.
¿Qué momento especial destacaría?
Sin duda cuando fuimos muchos de aquí, hace ya algunos años, a una feria en Calella. Eso fue lo más grande del mundo. Los santeños que viven allí se acordaban de mí, me llamaban, no paraban de llamarme, de decirme "¡viva!", de tocarme las palmas. Me invitaron a ir porque allí se iba a celebrar un Ramo de la Virgen para nuestros paisanos emigrantes, aquel día subí al escenario más emocionado que nunca, llorando, y les dije, "aquí está 'La Peorra' para daros alegría, lo mismo que si estuviéramos en el pueblo", aquello fue un éxito, vendimos un camión de cosas.
Allí no se han olvidado de la Virgen de la Estrella, tienen un cuadro fabuloso de Ella y siempre está lleno de velas.
¿Qué le gusta más de las Fiestas de la Virgen de la Estrella?
Para mí lo más bonito es el camino lleno de gente. Desde Mariaño hasta abajo está todo vallado para que los que van andando lo hagan de una manera segura y sin peligro de coches, los municipales velan por ello también, eso me encanta. Y también el día de la Virgen al ver a personas muy mayores que no dejan de visitarla, van a verla despacito, con sus bastones, y si no pueden andar sus hijos los llevan en coche, pero ese día ven a su Patrona, lo más grande que tiene el pueblo.
Han venido muchos forasteros y con un matrimonio estuve hablando, se quedaron con la boca abierta al ver la ermita y lo bien preparada que estaba la Virgen con sus flores, eso es una maravilla.