Continuó la labor de su madre

Emotivo y sencillo homenaje a Manoli Lavado Roblas por su entrega y trabajo a la Virgen de la Estrella

Entrega del cuadro de la Virgen por parte del mayordomo /A. Magro
Entrega del cuadro de la Virgen por parte del mayordomo / A. Magro

Tras más de 28 años como ermitaña de la Virgen de la Estrella se jubila y la Hermandad ha querido agradecer durante un acto celebrado en el santuario su eficacia

ANA MAGRO

La Hermandad de la Virgen de la Estrella y su Junta de Gobierno rindieron el pasado sábado -19 de enero- un sencillo, pero muy emotivo homenaje a quien durante más de 28 años ha sido ermitaña de la Virgen de la Estrella, Manoli Lavado Roblas, una mujer fielmente entregada a esta labor que ha conocido durante toda su vida, puesto que fue su propia madre, Emilia Roblas, quien le dio el testigo de este cargo.

Antes del acto, el sacerdote santeño José Antonio Sequeda, presidió una liturgia de la palabra en el santuario y bendijo la medalla que luego impondría a Manoli el mayordomo, Francisco Murillo, y con la que pasa a ser miembro de la Junta de Gobierno.

Fue precisamente su dedicación, su labor constante y callada, su compromiso, generosidad, sacrificio o amabilidad lo que de ella destacaron los representantes de cada una de las juntas de gobierno con las que ha trabajado, porque en el acto intervinieron los diferentes mayordomos y camareras mayores con las que ha trabajado: Nicasio Delgado (quien fuera vicemayordomo con Cipriano Tinoco) y Dolores Morenas, Pepe Castilla y Mª Rosa Rodríguez, José Mª Cerón y Estrella Rodríguez, y el actual mayordomo, Francisco Murillo y su camarera mayor, Loli Muñoz. También intervino el tesorero Joaquín Montaño.

«Este acto no es una despedida, hemos querido reconocer tu trabajo, entrega, sacrificio, lealtad. Tu amor a la Virgen hace que este acto se quede pequeño. Has tenido el privilegio de haber vivido bajo el mismo techo que la Virgen de la Estrella, ser la primera y la última que la veía», destacó Francisco Murillo durante su intervención.

Una de sus hijas, Estrella, fue la encargada de dedicar a Manoli unas palabras en nombre de su familia y de agradecer este reconocimiento: «Estamos orgullosos de habernos criado en la Virgen, aquí hemos sido felices, y para nosotros fue un motivo de alegría que nuestra madre se quedara con el cargo que dejó mi abuela después de 33 años en él. La Virgen siempre será nuestra casa», indicó.

Especialmente emotivo fue el momento en el que sus dos hijas, Estrella y Mª José, le ofrecieron a su madre un regalo en forma de canción que a nadie dejó indiferente.

Manili junto a su familia a los pies de la Patrona de Los Santos
Manili junto a su familia a los pies de la Patrona de Los Santos / A. Magro

Como regalo, Manoli recibió un ramo de flores y un cuadro de la Virgen de la Estrella que la Hermandad suele regalar a las distintas personalidades que visitan a la Patrona. «Sé –dijo el mayordomo- que este cuadro estará en tu casa en un lugar privilegiado».

Antes de finalizar el acto, la ermitaña, que deja el cargo por jubilación, tomó emocionada la palabra. «Lo que me agradecéis era mi obligación –dijo-, lo he hecho lo mejor que sé y como me lo enseñó mi madre». Después Manoli, acompañada de su familia y de los miembros de la Hermandad subieron hasta el Camarín de la Virgen para rezar una oración y formar en el libro de honor.

Manoli ha sido ermitaña de la Virgen desde el 24 de junio de 1990 hasta el 31 de diciembre de 2018, pero realmente ha estado junto a ella desde que nació, ya que su madre, Emilia Roblas también fue durante muchos años ermitaña y fue ella precisamente quien pasó a su hija el testigo del cargo.